Verde la bruma era, tal vez caminaba para otro lado, hacia donde no quería, pero estaba claro que nada la interrumpía o nada lograba disipar su andar.
Corrígeme si me equivoco: te crees muy genial, pero no has podido ver en tu puta vida aquel momento ínfimo y encantador, al alba, cuando no hay ánimo de detalles, ese instante incrustado en mi retina en el que el día no encuentra su sombra. Ahora podrás llenarte de excusas y replicar obsesionantemente todas las ideas que pasan por tus intestinos pero ya lo habrás perdido todo.
Corriendo me di cuenta que el sol estaba medio lejos.
Para cuando te enteres avísame para enterarme yo, me carga seguir pensando que lo sabes todo. Dices que de tu boca salen palabras como flores de almendros en primavera, pues aquí te mando una tierrita de hoja para que te llenes con ella y yo pueda ver al fin tu boca silenciada y repleta de tus famosas flores de primavera.
Cuando Cruz volvió de su viaje, encontró a su compañero aislado en una alcoba, él estaba lleno de cicatrices y las paredes desgarradas y humectadas quizás con su propio sudor. Cruz lo miró y se apiado de él, lo abrazó y nunca más lo dejo vivir en esa miseria. Para cuando todos lo vean, él ya estará salvo y cruz lo mirará de cerca pero desde lejos y todo el resto del mundo, de los del mundo, tendrán un as de luz que les permita mirar para adentro.
Ya no dejes hablar a ese hombre, es como si te cortara la piel por dentro.
Publicado por
JotaPé
en
2:05 AM
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
